"Mi Camino Hacia la Sanación: Cómo Nació Espirales Cuánticas"
- Liana Brailovsky
- 10 sept 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 sept 2024
Hola, soy Liana Brailovsky, y quiero darte la bienvenida a “Espirales Cuánticas”.
Este espacio nació de mi propia búsqueda de sanación, de encontrar paz en medio del caos, y, sobre todo, de hacer las paces conmigo misma y con mi historia.
Si estás aquí, seguramente también sientes esa necesidad de sanar, de reconectar con tu ser, de encontrar bienestar y vivir en equilibrio, y quiero compartir mi camino contigo.
Mis primeros 20 años de vida fueron un torbellino de sufrimiento y dolor. Sentía que no encajaba en ningún lado, que mi existencia no tenía sentido. Fui una niña que creció sin la ternura de un abrazo, sin la caricia de unas palabras amables. Y esa falta de amor, sumada a mi lucha con la obesidad en plena adolescencia, me llevaron a odiarme a mí misma. Me miraba en el espejo y no reconocía a la persona que veía.
Cargaba con una sensación constante de no valer nada, de ser invisible, de no merecer ser amada. Crecí pensando que la vida era una batalla, y que yo estaba destinada a sufrir. Mi energía estaba bloqueada, y no encontraba forma de vivir de manera diferente. Mi madre me gritaba y me hacía sentir culpable por todo lo malo que sucedía. Estaba atrapada en esa narrativa de dolor… hasta que, un día, algo cambió.
En medio de una discusión con mi madre, algo en mi interior despertó. Escuché una voz dentro de mi corazón, que me decía: “Aquí, en tu interior, hay un lugar que nadie puede tocar, es tu lugar sagrado. Es tuyo, es tu esencia, y estás a salvo”. Esa revelación me dejó en shock. Por primera vez, sentí un pequeño destello de paz, un lugar en mi interior donde el sufrimiento no podía llegar.
Tenía 18 años, y fue en ese momento cuando decidí que mi vida tenía que cambiar. Sabía que no podía seguir así. Me miré al espejo, vi a esa chica herida, maltratada por los pensamientos y el abandono, y le prometí que nunca más la maltrataría. Ese fue el primer paso: dejar de hacerme daño, física y emocionalmente.
Empecé a escuchar a mi cuerpo. Dejé de comer por ansiedad y empecé a nutrirme de manera consciente, comiendo solo cuando tenía hambre y eligiendo alimentos que me hacían bien. En tres meses, había perdido 25 kilos. Pero lo más importante es que empecé a recuperar mi amor propio. Mi vida, que había estado llena de oscuridad, comenzó a llenarse de luz. Y esa luz no venía de afuera, sino de dentro de mí.
Ese cambio me llevó a explorar cómo los pensamientos, las emociones y la energía pueden transformar nuestra realidad. Descubrí el poder de la mente y cómo, al cambiar la manera en que nos hablamos a nosotros mismos, podemos cambiar nuestra vida. Estudié el Método Silva, la filosofía de Louise Hay, y me sumergí en el mundo de la energía cuántica y las terapias de sanación natural. Me hice vegetariana, estudié personal training y nutrición, y comencé a enseñar a otros cómo sanar su cuerpo y su alma.
Hoy, a los 63 años, sigo en este camino de aprendizaje, de sanación y de compartir lo que he descubierto. Mi historia es un testimonio de que, sin importar lo que hayamos vivido, siempre podemos transformar nuestra realidad. Siempre podemos encontrar ese lugar sagrado dentro de nosotros, donde reside nuestra esencia, nuestro poder, nuestra paz.
Si estás buscando sanar, si quieres vivir en plenitud y bienestar, te invito a que camines conmigo en este viaje. Porque si yo pude sanar, tú también puedes. El poder está dentro de ti. Solo necesitas descubrirlo.
El viaje sigue...





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